Ignorante a los cambios de la vida

Vivía en un mundo tras las rejas.
Aquí incluso cada beso era predicho.
No había tiempo para el corazón.
Como una mariposa en una pecera de cristal.
No sabía que era odiar. No sabía que era amar.
Contemplé el alrededor, con anhelo a saber como se sentía poder volar como volaban en los jardines a mi par, tras las rejillas del ventanal.
Viajé, conocí y aun así jamás salí. Jamás viví.
Escribí por años pensamientos retraídos y emociones que nunca podía dejar brotar.
Emociones sin nombre.
De pronto se corrió el cortinal.
Caminé por primera ves, a las afueras, crucé las fronteras de mi mundo.
No conocía que me encontraría.
El mundo está repleto de maravillas que jamás habías visto y parece imposible que exista un mal.
Aun sabiendo que existe y que ya te ha lastimado tantas veces, así como a los tuyos.
Entonces, lo vi.
Y de pronto, cambió mi vida.
Pero lo que bien viene, mal se va. Y así como fue dicho, así fue. 
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